muy sencillo, aunque contuvo un eclipse extraordinario: luz plata proyectada adentro de un frontón, el tiempo detenido. Una salina milenaria. Una piscina cualquiera. Marosa di Giorgio -yo no sé si nunca leí algo igual-, La muerte y la primavera -yo no sé si leí algo igual-, Mientras agonizo, entre un montón de joyas. Leer y escribir poemas. Dormir por tantas horas que llegas en un sueño a reencontrarte con alguien de hace mucho. El mar. Los vasos de agua fría cuando se tiene sed. La alegría de estar
