5.7.08

ARTE/POÉTICA COMUNICACIÓN EPISTOLAR

EXPOSICIÓN
Lucas F. Barrutia, Martín Burgos y María Salgado
Proyecto medio 08 // 6 junio 2008 22h-24h // Ateneo

*Síntesis:

La poeta María Salgado y los artistas Martín Burgos y Lucas F. Barrutia comenzaron a colaborar el día 12 de mayo. El punto de partida de la colaboración fue un juego: iniciar una comunicación epistolar en donde los dos artistas usarían las herramientas tradicionales de la poesía y, por su parte, la poeta usaría las estrategias artísticas como modelo de respuesta. De esta comunicación, que terminó el mismo día de la exposición en el Ateneo, surgieron una serie de piezas, textos y fragmentos de correspondencia.


*Descripción:
- En 16 frases o estaciones dividimos la larga serie de piezas y textos que compusieron el juego de tres:

1. Diálogo con una sardina una tarde lluviosa (MB) / 2. El pez-nadie (MS)/ 3. Purgación (LFB)/ 4. Sin título (MB)/ 5. Dinero muerto I (MS)/ 6. Senza título (LFB)/ 7. Dinero muerto (MB)/ 8. Sobre una tostada (MB)/ 9. Máquina de sobreponer tiempo a las cosas (a partir del gesto de subida) (MS)/ 10. Proceso y ansiedad (LFB)/ 11. Campo minado del pulso (MS)/ 12. Corto de terror (MS)/ 13. Manual para el perfecto uso del corazón (LFB)/ 14. Manual para la perfecta comprensión del corazón (MS)/ 15. ¿Qué es lo que cae? (MB) Las manos métricas (MS)/ 16. Dirección opuesta (LFB)/ 6 junio 2008: Conclusiones del juego (LFB, MB, MS)

- La exposición se compuso de tres vitrinas. Las piezas, textos y fragmentos estaban ordenados por la cronología de la correspondencia; su altura dentro de la vitrina dependía de su posición en la cadena de preguntas y respuestas. Dos de los cuatro vídeos realizados por MS fueron reproducidos en pequeñas pantallas. Estamos preparando una pequeña edición de todo el material.

[*globo
La primera pregunta fue: “Dialogo con una sardina una tarde lluviosa” Quise hacer un pez. Pensé en un pez que justo se acabara de escapar de entre las manos. Me asomé a la ventana y dispuse las manos con forma de pez ido. Por más que lo intenté no hallé la manera de darle representación a eso. Hasta que pensé en la palabra pez-nadie. Y después en su visita, su visita persistente. Sujeté un rectángulo de celofán azul al cerco de la ventana, colgué varios hilos, rompí la esquina inferior del encuadre. Allí estaba por fin: el pez nadie me miraba, el pez nadie me miraba y después. Quiero decir que para hacer con mi mano al pez nadie necesité pensar verbalmente. Si pienso directamente en una imagen no sé cómo hacerla emerger en la materia; me quedo muda. Si pienso una zona verbal (términos, sonidos, conceptos, metonimias, metáforas), entonces puedo ver con bastante inmediatez el aparato físico que hará de cuerpo a esa zona]