
era una de esas noches en que todavía no se podía estar en la calle de 22h a 6h, ni juntarse en grupos de gente de más de un número que no recuerdo bien. Acabábamos de presentar Jinete Último Reino Frag. 2 en Conde Duque, tras un año sin pisar un escenario. Fuimos a casa un grupito de amigas a estar y charlar y bailar, y en estas, a deshoras del toque de queda, aparecieron Cruhda y Eddi Circa. La cantante que, ya Crudha hacía tiempo me decía, tenía que conocer. Yo estaba contando mi rocambolesca historia de cuando perdí un móvil de teclitas rosa sin tapa una noche cualquiera, que incluye red skins, un bar de huertas, una llamada anónima de una salvadora del aparato, una misteriosa entrega en Entrevías, gastos desorbitados en líneas eróticas, y la negación de la policía de Tetuán a investigar el caso. Eddi en seguida estaba dentro, y solo unos minutos después me di cuenta de que ella era otra gran aficionada al relato de historias, como esta misma que escribo siguiendo el hilo que ella abrió. Sentada en el suelo contra el cristal de la puerta del balcón, sonreía a mansalva, como un caballo de carreras que disfruta no solo de la meta sino de cada segundo del recorrido, mientras nos explicaba qué era un bosón, qué era el grafito, que hay cuarks que se llaman belleza, que la Física es sencilla. Yo en seguida estuve dentro, y sigo dentro, de un mundo tan rico, tan generoso al compartirse, tan singular en cada canción, decisión, detalle. Acto seguido encontró un teclado y nos cantó sus mejores canciones, sin regatear, sin pudor, sin medida. Le hablé de Dalia Rosetti, y hasta le presté sus libros en papel, sin conocerla de nada más que ese rato. No que yo piense ni un segundo en esas cosas en ninguna situación, pero ahora que lo pienso, creo que percibí que si ella regalaba así, así tendría que ser a partir de ese minuto el intercambio de saberes, quereres y poderes, y de, como ella gusta tanto de decir, signos. En ello andamos, a buen ritmo, cada una en su estilo y plano del lenguaje. Aprendo un montón de ella porque sabe
latín, o sea, flamenco, cixous, wittig, peleas, letras. Yo me quedé en el internet de principios de siglo y en las redes analógicas de viva voz que, a veces, me cuentan que me menta. No sé si ella, que viene del futuro y del pasado, mira blogspot. Tenemos una pieza juntas que se llama
de noche de plata hacia, y que combina su nuevo disco,
Por los signos, y mi último libro,
Lírica, en 90 minutos de en vivo lengua puesta para el lado de la noche y de la plata. Lo hicimos en los billares del Círculo de Bellas Artes en abril y lo íbamos a hacer este sábado 3 en los
jardines de la Fundació Joan Miró en Barcelona, pero porque este sábado 3 pensamos hay que ir a la calle a darlo todo, con la programadora que nos invitó, Anna Manubens, lo posponemos al mismo sitio misma hora
el viernes 16 de octubre.
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