16.6.10

de mayo cerodiez


Muerte y reencarnación en un cowboy, de Rodrigo García. Las tripas de un vídeo casero colgado en youtube: terror en la sauna, en la sala de espera; sadomaso; dos ejecutivos haciendo turismo sexual a través de un mundo empalado por cuartos de ikea; el tema del toro; el tema del macho; un contador en rojo, un animal mecánico y pollos de verdad. La primera hora de obra es un concierto. La segunda parte, de texto, no pega tan fuerte. Sólo un par de párrafos escuecen: esos que hablan de ambigüedades dentro de las cuales no quieres tomar posición: conoces la apreciación pero desearías que ésta nunca fuera emitida; deserías que no existiera ni la apreciación ni su objeto - simplemente - pero está ahí, el mundo.


de mayo


Carboneras, un pueblo del Cabo de Gata que a la vez fue Aqaba de Lawrence de Arabia. La casa de David Lean daba a un jardín que daba a una playa que daba a un mar. Participé en un slam, creo que tal cual lo hicimos, slam de importación, no funciona. La cultura de puntuar a los poetas, medir los tiempos de recitado con un marcador y competir por rondas todavía no es europea. Todavía un teatro en Almería no es un bar de Alphabet City (NY), no hay eso - sea lo que sea. Me suena a autocolonialismo y hasta a parodia lo que podemos acabar haciendo con tal de hacer eso que no sale. Mejor es siempre tratar de inventar la versión local. Aquí me acuerdo de la Mala Rodríguez, mi rapera preferida. Sacó un nuevo disco - sonó mucho un single casi madonnesco de título “no pidas perdón”. Pienso en que la Mala, con alta producción, podría ser MIA. MIA conoció a Diplo en un club inglés. Él pinchaba bastardismo de ése, por lo visto, hacía fiestas en las favelas brasileñas. Diplo y un MC increíblemente potente (Switch) componen Major Lazer, un grupo que nunca baja de lo más alto del ánimo y sólo utiliza los mejores cortes de cualquier canción bailable de la historia. Los disfruté en el primavera sound mientras al lado tocaban los Pixies -- los Pixies me aburren, tengo un gusto musical muy populista y muy poco reverente. También me gustó el homenaje a La Leyenda del Tiempo. Camarón es la versión global de algo que alguien a cualquier distancia debería no de importar sino de localizar en su barrio. Fuck Buttons reventaron varios esternones de la multitud - sólo nos quedaba caja torácica sin coraza así que hasta el fondo de la respiración tocó Fuck Buttons. Me gustó Scout Niblett, una chica con una chaqueta verde militar muy larga que ella sola se hacía, a sus pocos años, todo un escenario con gran morro. Y los Mujeres, y Health y Sleigh Bells (mientras me perdía a Pavement) Y Owen Pallet, no cabe aquí todo lo que. No me convenció Panda Bear, aunque tampoco me pareció mal, como le dije a Emilio José. Emilio José es un músico de de Ourense que hace tropicalismos electricismos y eclecticismos. Su concierto en madriz, la semana antes del primavera sound, colmó mis expectativas de pop y pank del mes de mayo. El tipo no terminó casi ninguna canción, se tiró al suelo imitando un tiroteo, se partió de risa de sí mismo, de nosotros, de galiza, en fin - un jefe. En el último concierto del festival, en el Apolo, los Black Lips jalearon hasta que fueron invadidos por el público. Yo me caí después, bailando.


de mayo


lo precioso de barcelona, su humedad, su seriedad y su amabilidad. La azotea de María y Marçal. La compañía. El encuentro. Y el concierto de Coco Rosie. Un grupo que nos ha pasado a nosotrxs, aquí y ahora. Hacen música. Mezclan bel canto con arpas con electrónica con beat box con juguetes con lo que quieran. Traían la cara pintada con trazos gruesos de pintura negra. Vestían como para echar a volar. Son marcianas de la modernidad, quiero decir que vienen del planeta más moderno del espacio que es, de alguna manera, no la Tierra sino Marte (fantasía sexual de la ciencia ficción). Bianca Cassady me parece una de las pocas personas que consigue rapear en su versión local - blanca clase alta ny/paris - no imita ni el estilo ni la manera de los negros que inventaron el rap; añade sin robar.