"Nunca tomé como real la oposición –tan tomista, tan cristiana (primo vivere, deinde philosophari)– entre vivir y pensar; y jamás creí que para afirmar el pensamiento fuese necesario negar la vida, o experimentarla negativamente, es decir, vivirla en el sufrimiento y como sufrimiento. Por el contrario, hago mías las palabras de la sutil escritora portuguesa Maria Gabriela Llansol: “Creo que donde hay placer, el conocimiento está próximo”.
Vivir es pensar: y esto vale para todos los vivientes, sean amebas, árboles, tigres o filósofos. ¿No es justamente esto lo que piensan (y viven) los pueblos con los que vivimos y sobre los cuales pensamos? ¿No es eso, finalmente, lo que afirma el perspectivismo amerindio, a saber, que todo viviente es un pensante? Si Descartes nos enseñó, a nosotros modernos, a decir “pienso, luego existo” –es decir, que la única vida o existencia que consigo pensar como cierta es la mía–, el perspectivismo amerindio comienza por la afirmación doblemente contraria: “el otro existe, luego piensa”. Y si ese que existe es otro, entonces su pensamiento es necesariamente otro que el mío. Quizás hasta tenga que concluir que si pienso entonces también soy un otro. Pues sólo el otro piensa, sólo es interesante el pensamiento en cuanto potencia de alteridad. Lo que sería una buena definición de la antropología. Y también una buena definición de la antropofagia, en el sentido que le fue dado a este término en cierto momento alto del pensamiento brasileño, el que fuera representado por la genial y enigmática figura de Oswald de Andrade: “Sólo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago”. Ley del antropólogo.
Mi historia de amor y odio, como me preguntaste, se resumiría entonces, así: odio el precepto que enseña que es necesario negar al otro para afirmar el yo, precepto que me parece (con o sin razón) emblemático del Occidente moderno; y amo el pensamiento indígena, el pensamiento de un otro que afirma la vida del otro como implicando un otro pensamiento, y que es capaz de pensar sin puritanismo intelectual (quiero decir, sin hipocresía) la identidad profunda y radical entre antropología y antropofagia"
Entrevista a Eduardo Viveiros de Castro por Luísa Elvira Belaunde, en
Canibalizar la modernidad. Apuntes para la teoría política, 2022
"La antropología puede aprovechar esa lección. Mantener implícitos los valores de otro no significa celebrar algún misterio trascendente que éstos encerrarían; significa negarse a actualizar los infinitos posibles expresados por el pensamiento indígena, la decisión de mantenerlos indefinidamente como posibles: ni desrealizarlos como fantasías de los otros, ni fantasmizarlos como actuales para nosotros"
Eduardo Viveiros de Castro, Metafísicas caníbales, 2010

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