16.10.14

se saapui kaukaa, kuin jostain Suomenlinnista

foto de Jacynthe Carrier
de finlandia - el color, los colores de las cosas. Que yo pensaba que tendrían que ver con la cantidad de agua que recorre los cuerpos pero alguien me dijo que quizá tienen que ver con la forma de la la luz a estas alturas del globo. La luz produce aquí una alta nitidez. Un salón de baile a las afueras, el tango finlandés que tiene un paso doble pero es igualmente arrebatado. Arrebatado a su manera tímida. Olavi Virta. Del idioma finés sólo he aprendido que las letras dobles se pronuncian con pausa en el medio, y que es bonito. Vi Villa Mairea, en Noormarkku; el ayuntamiento de Jyväskylä; la cabaña de Alvar Aalto en Muuratsalo, al pie de un lago y un cielo. Y todo alrededor de la isla de Suomenlinna en un velero vi. Pero de lo que vi, lo más curioso para mí fueron las saunas. Agujeros de calor fuera del afuera frío; dentro de un adentro de hibernación. Mujeres de todas las edades desnudas conversando, o en silencio, o sacudiéndose la piel con hojas de abedul. En la municipal de Kallio se baja a la calle en toalla a beber cervezas con los del otro género. En Yrjönkatu Uimahalli se semi-nada a ritmo lento en una piscina tranqui rodeada de azulejos y taquillas y objetos art deco. Todos los objetos en helisnki son hermosos. Mantienen capas de objetualidad de todas las épocas anteriores del siglo XX. Se puede viajar con ellos. Son compactos, prósperos, eficientes. Y son bastante menos tímidos que sus usuarios. Presentan serenidad. De lo que más me ha sorprendido aquí es el ciclo de frío-calor-frío-calor de la sauna; cómo te quedas después. Desdensifica bastante casi todo lo que antes parecía una capa compleja. Hace que las cosas vayan bien lentas. Escribí mucho en la isla de Suomenlinna, empecé 4 textos y algo así como una estructura de disposición de voces de otrxs en un texto. A ver si este año consigo seguir esos hilos que son: poesía sin poetas (A) partir de la oralidad; la segunda parte de Hacía un ruido (sólo que en tiempo electoral, que es sin duda más difícil de poetizar que el tiempo de revueltas, pero); un libro de poesía al uso y al abuso de una tradición que no es la mía; y uno que de momento se llama salitre. La acción que hice en la muestra con el vinilo es lo que más se me parece a la idea que alguna vez tuve cuando empezaba a recitar por ahí de qué podría ser la poesía en escena: de su máxima potencia basada en su máxima particularidad-materialidad sonora-vocal, del cuerpo en la voz, vaya. Como un problema motor, una gimnasia arriesgada, una voz quue casi canta pero para nada canta. Un niño de verdad nervioso. Un daniel johnston. Estoy contenta con casi haber conseguido llegar a realizar esa idea casi diez años después. Conocí a gente de El Cairo, Aleppo, Quebec, Sidney y Madrid. Me apetece mucho ahora mucho volver mucho a Madrid.