28.10.10

mucha poesía (mdrz / oct. 010) cuevas bocas cuerpos escritura














sábado 23 oct. // el último en recitar del Poético Festival 2010 poetas por km cuadrado fue Enrique Morente. Desde que la luz se apagó apareció su presencia - y era tanta que no cabía, nos apretaba a lxs que allí nos apretábamos. Nunca vi un aura tan grande, se podía oler que iba a entrar Alguien en el escenario - entró - por suerte tropezó un poquito, dejándonos así el único momento de distancia con la cosa. Cantó, entre otras, letrillas de Miguel Hernández y dos temas del Omega. Su voz era una especie de infinito que había de ir sacando de otro infinito - la sacaba, su voz, de una boca redonda dibujada abierta en negro - un agujero - una cueva de verdad. En las antiguas cuevas (como una vez me contó un amigo muy inteligente) la división no era interior/exterior sino que era umbral/afuera/adentro - en el umbral se vivía a resguardo y en espera de los misterios y peligros de las extensiones de dentro y de fuera. La boca de Morente era un umbral. Era un círculo de varios radios, cubista casi. Para cantar "La aurora de Nueva York" dijo que necesitaba ponerse de pie. De pie ante el micrófono su presencia crecía - una vez se confundió de letra (e por a) y al rectificar se asemejó por un momento a un recitador. Las manos (el índice y el pulgar) iban describiendo los textos: apuntar, circular, agarrar, soltar. Creció tanto la cosa, el aura, la boca, que parecía que nos iba a devorar o a sumir o a escurrir a todxs por el umbral - es un arte así el jondo, no deja ni un resquicio frío  o seco. Pensé al oírle cantar textos de Lorca y de Hernández, en que la poesía española  ha tenido durante todo el siglo XX transmisiones bastante particulares - desestratificadas y reestratificadas socialmente; orales, memorísticas, musicales. Pensé en poetas como José Hierro, poetas que en la cárcel  franquista  leían y memorizaban poemas del siglo de oro - sonidos de los que sus versos jamás podrían salir. Todo toma un halo heroico, muy romántico, en esta forma de decir y hacer circular los textos. Al final, Morente gritó "¡viva la poesía!" y fue un cierre lógico a tanta celebración

la noche antes (22 oct) leyó Raúl Zurita, el poeta chileno que una vez escribió con un avión sobre el cielo de NY, el que fundó CADA - un colectivo de vanguardia en medio de la dictadura de pinochet. Zurita es mayor y sufre parkinson. Leyó de pie, agarrando sus papeles o al revés, agarrado por sus papeles, tratando de contener y abriendo a la vez su problema motor al escenario. La tensión era increíble, el acento dirigía el aire y la mirada hacia sí mismo (agujero de luz) y de ahí, tras transformación física, hacia afuera (ojo del público). No cayó ni una vez el ritmo de los textos, así que el tiempo quedó suspendido en esa marca - estacas de palabras repetidas una y otra vez - "galpones de concreto" por ejemplo - para señalar un viaje de memoria y paisaje durísimos. J me enseñó después un inédito de Zurita de más de, creo, 600 págs. densas, rotundas, inmensas - en cinemascope. Poesía proliferada más alta que escribir con un avión - una especie de ruego de verborrea de una voz que sigue excavando a siglos de profundidad de donde estamos lxs que la miramos moverse contener el movimiento levantar el dedo índice con esfuerzo y precisión

hubo muchos más poetas y textos y editoriales interesantes. Hubo un montón de encuentros reencuentros y conversaciones. Hubo una noche larga y su amanecer después y un compadre mexicano fantástico que dijo que había escrito un libro que dijo que era punk que dijo que se llama ba Kubla Khan -


el jueves 21 se presentó una antología del poeta José Viñals editada por Benito del Pliego y Andrés Fischer. La edición es muy bonita; los versos, muy recitables. Hay un texto que dice "adicto soy a dos licores y uno no tiene tregua". Otro dice "Yo sé que poco a poco seremos el Centauro. Él pierde más que yo, pues pierde su cabeza que dibujó Durero. Y yo gano en leyenda, que no es poco"

y el sábado 16 sucedió el ZCTZ III del que no hay más documentación que haber estado allí . No obstante, cuando reúnamos unos pocos recuerdos haremos un dossier mínimo de la charla de Esteban Pujals, el concierto de Maire, la instalación-recital de Ángela Segovia y la conferencia de Jesús Barranco para captar atletas que ejecuten, con su esfuerzo y su sudor - literalmente- la pieza que mostrará el día 19 de diciembre en un campo de fútbol de noche - pocos paisajes más melancólicos que ese. Abierta sigue la convocatoria a quien quiera experimentar formas de escritura del agotamiento:
http://laliteraturadelpobre.files.wordpress.com/2010/10/para-divulgar-convocatoria-jesus-barranco.pdf

después de tanta voz, de tanto acento, cuerpo, densidad, deseo, dan ganas de escribir algo que no suene fuera ni dentro - que quede mudo en el umbral de los dos mundos - pensando, descansando, haciendo idioma de lo visto y lo escuchado. En medio del recital de Ángela una niña agarró tiza y pintó en el suelo de la sala un círculo - el de la foto supra. Como escribir sobre un libro, ese placer, ese lleno, esa inscripción muda de unx en otrx en otrx en otrx...n-1.